El mensaje.

Me considero un tipo afortunado, no tengo grandes atributos, mi inteligencia es limitada, ninguna carrera universitaria, un jugador del montón, aunque pude haber hecho algo más. En cuanto a lo físico ni hablar, comencé a caminar a los 5 días, porque nadie me cogía en brazos por lo feo que era…, actualmente me arrastro por la vida con una espalda que debería ser donada a la ciencia para estudiar la devastación de las vértebras, me vienen a la memoria las palabras de un renombrado especialista de columna aquí en Barcelona…

¿Usted como hace para vivir?

Fue la pregunta hace más de 10 años atrás…

Pues vivo, son aproximadamente 10 segundos para recuperar la sensibilidad de manos y pies antes de levantarme de la cama, pero cuando me pongo frente al espejo, me digo…, Cuanta suerte que tienes Pacheco, todo lo que viviste y todo lo que te queda por disfrutar…

Dos grandes regalos marcaron mi vida, uno llego viviendo en Torcuato, y creció corriendo por el verde césped de la cancha uno de Hindú, por ese entonces lo hacía jugando a los piratas con el Colo Pulido, más adelante me daría una grata sorpresa que nunca me esperaba.

Casi en el mismo momento, que centenares de inocentes sufrían las consecuencias del salvaje atentado a los trenes de Madrid, su madre aguantaba el dolor que le significaba dar a luz a un gigantesco bebe que llamaríamos Joan, en honor a una persona que nos ayudó muchísimo en nuestros primeros días en tierra desconocida.

El Joan creció con una sonrisa como su sello habitual, su hermano mayor lo guiaba y cuidaba como solo un ser especial lo podía hacer, verlos juntos era una inyección de vida que pronto íbamos a necesitar.

Hace varios años atrás, casi simultáneamente, con mi exmujer nos quedábamos en el paro, en la misma semana, nos comunicaban que el Joan tendría problemas para desarrollarse normalmente, fue un golpe duro, no teníamos ninguna respuesta, ni física, ni mental…

¿Qué hacemos?

Nos preguntábamos desconsolados…

Pues nada, seguir para adelante, es nuestra forma de vida, para adelante sin tregua…, y ahí estaba el paradito esperándonos, con 10 años nos dio la lección más grande de lo que significa el amor por un hermano, se ocupó de él, lo ayudo, lo contuvo, le enseño…, era admirable verlos juntos, aun hoy se me acerca gente amiga, para demostrarme la admiración que sienten cuando los ven a los dos grandotes, nadando juntos, yendo al cine, riendo sin parar… 

¿Cuánto amor podemos percibir a nuestro alrededor?

¿Existe realmente algo más importante?

Unos años después, Joan logró superar todo, se acabaron los refuerzos, los psicólogos, su vida fue como la de cualquier niño normal en la preadolescencia, aunque pocos tienen la suerte de disfrutar el hermano con el que creciste, ese que siempre esta y que no para de sorprendernos.

Manu llego en un momento dulce, íbamos de celebración en celebración, atrás quedaban los duros descensos del 86’ y del 91’, un mes antes de su nacimiento Hindú ganaba su 1er. campeonato, ese del último partido contra el Regatas de los Hnos. Camerlinckx que no se jugaba nada, que sufrimiento en ese último penal que Pablito muy amablemente decidió patear afuera…

¡Que explosión de alegría tanto tiempo contenida!

Luego llego, esa semifinal del Nacional de clubes contra el SIC en Olivos, con el Peruano dejándose la vida como símbolo de un pack que hizo retroceder al SIC de Roberto Petti y Cía.

La final fue contra Alumni en el antiguo Biei, donde la magia del Queso, nos regalaba dos títulos en menos de un mes…

¡Imposible de creer!

¡Imposible de soñar!

Pero a Manu no le iba el rugby, ya viviendo en Europa y siguiendo a nuestros amigos por el sur de Francia, el no entendía el porqué de que esos niños le pidieran autógrafos y le sacaran fotos a su amigo Quesada.

¿Pero por qué papa?

Me preguntaba mientras se leía un libro sentado en el bolso con el escudo de Beziers, bajo la vieja tribuna del Aimé Giral, luego de la despedida de Gonzalo con aquel histórico Club.

Pues todo cambio unos años después, igual que su padre varias décadas atrás, Manu comenzaba sus primeros pasos en nuestro deporte, jugando en el Universitario de Barcelona, comenzando a sentir que esto es más que un deporte, que la amistad, el sacrificio y la solidaridad pueden ser motores de cosas imposibles, un valor agregado más para todas sus vivencias en tan poco tiempo y en su crecimiento como profesional de la psicología, aunque fundamentalmente como Hombre de bien.

Y así como el me siguió a mí, su querido hermano menor lo siguió a él…

Quien actualmente continúa corriendo atrás de una pelota ovalada, haciendo gala de grandes atributos técnicos a pesar de su tamaño, pero siempre enarbolando la bandera de la amistad, la del compañerismo, pero sobre todo, la del sacrificio por el grupo humano que significa su equipo, siempre sobre su bienestar personal…

Una actitud ejemplar la del Joan, magnificada por los tiempos que corren…

Por todo eso el orgullo de padre no tiene límite, poder sentir el placer que sintieron tantos apellidos ilustres de mi Club y del rugby, viendo crecer a sus hijos con una ovalada y de paso formarse como hombres, es algo que no tiene canje alguno.

Todo esto que les cuento es simplemente historia de vida, son las cosas a las que nos tenemos que aferrar, buscar todo aquello que nos cree una ilusión por mínima que sea, aquello que nos haga vivir, que aquel vinculo de amor que nos enseñaron nuestros padres y maestros continúe floreciendo, sobre todo en lo que podamos transmitirle a los más jóvenes.

Este es el único mensaje que nos queda, aquel que nos ilumine en los momentos más oscuros, aquel que nos guie entre las tinieblas…, la vida es dura, durísima, pero les aseguro, que también es hermosa…, cuando sepamos superar esa adversidad y congoja que nos invade muchas veces, aunque nos doblegue, debemos seguir pensando que todo siempre…

Puede ser mejor…

En estos momentos de celebración para la mayoría, pero difíciles para muchos por la pérdida reciente, lo importante es brindarle cariño a todo aquel que lo necesite, aquel que esté pasando por un mal momento, más que nunca, debemos estar a su lado.

No soy nadie en esta vida, pero soy un afortunado, intento disfrutar cada momento como si fuera el ultimo, disfrutar cada instante de la mejor manera…, como si la vida se tratase del partido más importante, háganme caso, mírense a los ojos, miren lo que tienen al lado, eso es lo único que les brindara la fuerza para superar los malos momentos, no les quepa la menor duda…

Dedicado a todos los que iluminan cada segundo de mi vida…

Gracias a los que me recuerdan con una sonrisa…

Gracias a los que me recuerdan por alguna enseñanza…

Gracias a los que me recuerdan por tantos momentos…

Gracias a los que me recuerden por mi humilde mensaje…

Siempre todo puede ser mejor…

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