Maradona, Los Pumas y el sentido de la vida.

Atardecer del viernes en Barcelona, fin de una semana rara, una semana donde se fue mucha magia y locura de la linda, la que levanta pasiones, la que enamora…

El pequeño y gran Napoleón Dominici, el que venció a las huestes de Jonah Lomu y sus caballeros oscuros, el que enamoro al mundo con sus corridas espectaculares y su corazón de David frente a Goliat eterno, mañana habrá un homenaje de todo el rugby francés que llora la pérdida de su pequeño gran astro de la pelota ovalada.

Que decir de nosotros los argentinos, se nos fue el mas grande, el que nos dio toda la alegría posible en los peores momentos de nuestra historia, sin pensar en nada mas que hacer feliz a su pueblo, a su gente, sin importar los colores, sin importar el estrato social, el nos hizo feliz a todos…

Siempre me acuerdo de un momento que marco mi vida allá por los 90’ en Argentina, me acuerdo y sonrío por ese momento, y no debo ser el único que tiene algún recuerdo parecido, eso era el Diego…

Sonreír, abrazar y llorar, que lindo sentimiento…

Como ese domingo de empanadas caseras, de ravioles amasados el día anterior, cerrando con flan con dulce de leche…

Y ahí estaba el Diego…

Metiendo un pase imposible con el tobillo destrozado entre las torres brasileñas, para que el Cani metiera un golazo inolvidable…

Para que todos los argentinos lloremos abrazados…

Como en la antigua casa del barrio de Florida…

Con mi viejo en la etapa final de su vida, con mi vieja disfrutando de los 4 juntos otra vez, con el bostero abrazados y arrodillados en el suelo gritando ese gol, fue la última vez…

La última vez que nos abrazamos los 4…

Y ahí estaba el Diego…

Con el puño levantado repartiendo rabia y alegría a la vez…

Ese es mi recuerdo del Diego, y eso es lo que me guardo, todo lo demás no me importa, porque aquel domingo al mediodía en la vieja casa de Florida, nosotros fuimos felices…

Y mañana juegan los Pumas la revancha con los All Blacks…

La revancha para los de negro porque estos pibes superaron todas las expectativas posibles, ahora toda la presión es para ellos, que presión mamita…

Jugar contra estos pibes que están todos locos…

Que tenemos bajas importantes si, que ellos vienen con lo mejor que tienen seguro, pero que les importa a los que se ponen la celeste y blanca mañana en Newcastle Australia…

Se imaginan lo que se les va a pasar por la cabeza a estos gladiadores mañana en el kick off inicial, más allá de ganar o perder en la gira más difícil de los Pumas por la actualidad mundial, ellos la han transformado en la gira más histórica hasta la fecha, y todavía pueden hacerla más histórica ganando mañana y devolviéndole la sonrisa a un pueblo que necesita solo buenas noticias, un pueblo que ya no puede más de pálidas y desaliento, y necesitan algo bueno que estos pibes se lo pueden dar de la misma manera que lo hacia el Diego allá por los 90’, algo pensando en la gente, en su gente y en todos los nenes que mañana querrán ser como ellos, que desafío más hermoso…

Que linda batalla tenemos por delante todos los que haremos fuerza en cada scrum, en cada tackle, en cada ruck mañana por la mañana, para poder darle más sentido a una vida que lo necesita mas que nunca…

Y con ello los dejo, mi sentido de la vida, el sentido de la vida, reflexiones de un viejo segunda línea que lo dejo todo y que lo seguirá haciendo, como todos ustedes…

Desde hace mucho tiempo, incluso siendo un niño allá lejos en el tiempo en el barrio de Florida, siempre que apoyaba la cabecita en la almohada soñaba con ganarme la lotería para poder regalarle a mis viejos una casa con muchas habitaciones…

Estaba claro que el hecho de dormir los 4 juntos en una habitación marcaba mi inocencia infantil y no dejaba de ser un detalle que quería cambiar de nuestra vida. De la misma manera verlo llegar a mi viejo con bolsas llenas de comida y regalos para todos, pero con un detalle que no podía pasar por alto…, esa venda que tenía en el brazo, algunas veces con una manchita de sangre mínima, pero siempre impresionante para mis ojos…

Con el tiempo entendí que mi viejo en las épocas complicadas iba a donar sangre muchas veces al mes a cambio del único dinero que entraba en mi casa, que huevos le metía para mantenerse siempre estoico ante la adversidad y la debilidad física que le producía la perdida de tanta sangre…

Junto a él, su fiel compañera, su más acérrima defensora, la que aguanto todo y más, mi Madre, siempre ayudando, siempre poniendo el hombro, siempre brindando una sonrisa para quien la necesitara, sin pedir nada a cambio, nunca…

Muchos se preguntarán porque escribo esto en un blog de rugby, alguna vez leí algún comentario en un importante blog de rugby de Argentina, donde se refería a los idiotas que comparábamos siempre el rugby con la vida…, se notaba a la legua que el que lo había escrito nunca había ni siquiera pisado una cancha de nuestro amado deporte…

Simplemente porque mi vida es el rugby y porque el rugby es vida, tan simple como eso…

En momentos de adversidad y desencanto como los actuales, siempre fue mi fuente de vida para mantenerme de pie, y poco a poco se lo pude ir transmitiendo a mis hijos que perfeccionaron tanta pasión en un amor infinito hacia quien lo necesite.

El mayor Manu, con una cabeza privilegiada, tuvo la necesidad de sentirse un jugador de rugby para luego transformarse en un gran educador de los más pequeños. La pasión, la amistad y la solidaridad son herramientas que utiliza a diario, y seguramente le acompañaran el resto de su vida, terminando de moldear al Hombre de Bien en que se está transformando…

El pequeño Joan, una máquina de la entrega absoluta, desde chiquito necesitó dar el triple para lograr un pequeño pasito y continuar su crecimiento de manera normal. Hoy con la seguridad de haber superado el reto, con su mezcla de bebote y adolescente en ciernes, el rugby le da las herramientas para no creerse demasiado, y seguir trabajando con humildad y entrega en todos los ámbitos de su corta vida.

Y después me dicen que el rugby no es comparable con la vida…

Hace tiempo que deje de soñar con ganarme la lotería…

Prefiero hacerlo despierto disfrutando de los dos tesoros que la vida nos regaló, y de tantas personas y personitas que no dejan de brindarme cariño allá donde vaya…

Ese es mi sentido de la vida…

Disfrutar de los amores, vivir en paz y brindarle amor a quien lo necesite…

Ese es el único sentido de la vida…

Se los aseguro…

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