Incertidumbre, soledad, pero mucha, mucha, Esperanza…

Barcelona, verano del 2020, camino agitado para llegar al encuentro de un amigo luego de sus vacaciones, el calor y la humedad me aplastan, pero sigo caminando, mirando todo lo que me rodea…

Las famosas Ramblas, la Plaza Reial, la calle de Ferrán que desemboca en la emblemática Plaza Sant Jaume casi desiertas, con caras y personajes más propios de la noche en el barrio Gótico deambulando con cara siniestra, mucha policía, mucha tensión e incertidumbre…

¿Qué ha pasado con mi amada Barcelona?

La ciudad de la que me enamore desde hace casi 20 años atrás, por su pluralidad, por su colorido, por sus tejados, la ciudad de los brazos abiertos y de la sonrisa eterna…

La gente está triste y desangelada, se siente sola y desconfiada, nadie sabe que va a pasar, el turismo no solo le da color y desparpajo a la ciudad, también alimenta los comercios y a muchas familias que viven de ello, estamos golpeados, si…

Pero vamos a salir…

Una situación similar es la del rugby de la ciudad y de todo el país, todo es incertidumbre, nadie sabe que pasará, como afrontaremos esta situación casi desesperante, lo único que sabemos que todo será difícil y diferente como mínimo, algo nuevo nos espera, si…

Pero hay que continuar…

Esta semana recordaba dos momentos muy duros de mi carrera que marcaron mi futuro, está claro que no hay la mínima semejanza con lo que estamos viviendo, pero necesito agarrarme de algo para salir adelante…

En el año 82’ durante la aún inexplicable guerra de Malvinas, me acuerdo de que siendo un adolescente no sabíamos que vendría por delante, cada semana los militares nos quitaban algo para que no saliéramos de nuestras casas, para quedarnos aislados, pero no pudieron quitarnos el rugby…

El rugby y el Club nos mantuvo al margen de esa pesadilla que estábamos viviendo y a pesar de todo pudimos subsistir y seguir creciendo en algo que nos mantenía vivos y con la esperanza en que todo podía ser mejor, y lo fue…

Unos años después otro momento desesperante, el incendio del quincho del Club, el fuego no solo se llevó los vestuarios y el bar, también arraso con toda nuestra historia, hubo que empezar de nuevo, y ese fue el mensaje que nos dieron esos locos que nos reunían por equipos frente al edificio destruido y humeante…

¡Tenemos que escribir nuestra historia de nuevo!

Esa fue la consigna, y eso hicimos desde ese mismo instante todos unidos como Club hasta el día de hoy a partir de las palabras de esos locos lindos que nos guiaban…

Salvando las diferencias creo que ese es el mensaje que debe bajar cada Club para poder sobrevivir a este difícil momento, sea el nivel que sea, estamos todos en el mismo barco, no hay grandes ni chicos, todos debemos crecer como clubes brindando un lugar de referencia, un punto de encuentro para todos estos chicos que hoy están tan desorientados como yo allá por el año 82’…

Esa debe ser nuestra función y nuestra responsabilidad para todo lo que se viene por delante y entre todos debemos estar a la altura, el rugby y la sociedad necesitan nuestra ayuda…

Por todo eso, el mensaje debe ser claro…

Debemos brindar Esperanza…

La misma Esperanza que me regalan tantos amigos del otro lado del océano…

Gente que esta viviendo esta maldita pandemia en carne propia, sin embargo, no dudan en hacer una llamada o mandar un mensaje a este gordo feo que, aunque parezca estar solo tiene un respaldo que equivale a cien ejércitos de cariño, ese es el mensaje, esa es la Esperanza que necesitamos, saber que no estamos solos…

Está claro que perdí mucho estos últimos años, alejando y desgastando a todo aquel que me había dado todo y más, sobre todo hablando de mi ex compañera, el gran amor de mi vida…

Pero en contraposición en esta nueva etapa, me alejo de todo lo toxico y dañino que tuve alrededor…

Todo lo que mantuve cerca a pesar de que me hacía mucho daño y que me alejaba de esa hermosa luz brillante que era mi Familia…

Hoy empiezo a ver lo que había debajo de esa falsa piel de cordero, aflorando esos grandes colmillos buscando lastimar, hoy los puedo ver a tiempo y decidir alejarme aliviado…

Por eso parece que estoy solo, aunque me siento muy bien por primera vez en mucho tiempo, con ganas del cambio definitivo para lo que me queda de vida…

Hoy arranco el camino para estar bien conmigo mismo, y por fin estar bien con la gente que me quiere de verdad…

Mis hijos, mis Amigos…

Perdí mucho, es cierto…

Será muy difícil recuperarlo, también…

Pero la vida sigue, y si estamos bien podremos ayudar a mucha más gente que lo necesita…

Por todo esto les digo…

Estaremos bien, el camino es largo, ya lo sé…

Pero cuando la noche es más oscura, siempre estaremos más cerca del amanecer, de la luz que nos sacara de estos momentos de incerteza…

Ese debe ser nuestro desafío…

Las generaciones venideras se merecen que hagamos el esfuerzo…

Así que…

Brindemos por la vida…

Brindemos por nosotros…

Brindemos por la Esperanza…

Estaremos bien…

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