Cuando todo puede ser mejor, siempre…

Siempre, todo puede ser mejor…

Por eso seguimos luchando…

Seguimos viviendo, y también…

Nos seguimos encontrando…

Imagínense Europa en su peor pandemia en más de 100 años, ahí aparecen dos hermanos locos que se juegan todo lo que tienen para seguir con una idea, una forma de vida especial, una especie de locura, una locura de amor y felicidad…

Y por supuesto, de rugby…

Para conseguirlo buscan mas enfermos de esta locura y los convencen de la idea y una tarde de Julio finalmente, se encuentran todos en un pueblo idílico en el pre pirineo catalán.

Faltaba lo mejor, padres y madres de toda España buscando lo mejor para sus hijos entre tanta desorganización y desespero, buscando su felicidad y un crecimiento sano, para ello nos dieron la responsabilidad por una semana de cuidarlos, entrenarlos y educarlos, 80 chicos y chicas entre 10 y 20 años, la locura comenzaba a tomar forma.

Y ahí estábamos, 17 locos del rugby cumpliendo todas las medidas de seguridad sanitaria que nos exigieron para llevar a cabo tal descabellada idea, y ell@s respondieron con responsabilidad, cuidándose, mimándose, cuidando a los mas chicos como si fueron sus hijos, una cosa difícil de explicar y hasta de comprender en los tiempos que corren, con tanto individualismo y desprecio por el que esta el lado.

Y el lunes bien temprano comenzaba todo, a las 8 tod@s puntuales, grandes y chicos, para la reactivación, desayuno poderoso para todo lo que quedaba, y ahí metíamos el primer turno de entrenamiento trabajando y mejorando las habilidades. Luego llegaba un buen baño reparador, comíamos, siesta y a cerrar el día con el segundo turno de entrenamiento.

Y a partir de ahí, desde la primera tarde juntos, los chic@s comenzaron a pedir más, a pesar de la inactividad, a pesar del cansancio, ell@s querían más, mucho más, y se lo dimos…

El tiempo en la montaña aporto lo mejor para la exigencia y lo peor para la adversidad, transformando cada entrenamiento en un verdadero desafío, lluvias torrenciales, calor sofocante, y ell@s seguían, chicos y grandes, no aflojaron, todo lo contrario…

El martes llegaba otro desafío importante, subir al Santuario de Queralt, casi 10 kms. de empinada subida y bajada, 1200 mts. casi inexpugnables para darlo todo por uno mismo, pero sobre todo por el que tienes al lado…

Y lo lograron, sin decir nada, sin una queja, ayudando y motivando a los que quedaban atrás, esperando y buscando a los que se perdían en la bajada exhaustos por tamaña cruzada, y lo hicieron, y lo lograron…

Las risas en el desayuno eran la fiel muestra de haberlo dado todo y más, pero sobre todo haber sido un gran equipo humano, un equipo de rugby, durante toda la travesía…

Enormes y ejemplares tod@s…

Igualmente hubo dos turnos de entrenamiento como cada día, el ultimo bajo el diluvio universal, aquel del Arca de Noé, pero ellos y ellas no pararon y lo superaron dándolo todo siempre…

La semana de campus entraba en la parte final y llegaba el momento de las charlas y del mensaje necesario para el momento que vivimos y para lo que tienen l@s jugadores por delante, por primera vez le metíamos una a los mas chicos, y fue en verdadero éxito de intercambio y empatía a pesar de la corta edad y del cansancio de los pequeños, hablamos de bullying, de crecimiento igualitario y de la necesidad de que la bondad y la solidaridad marquen sus vivencias y su futuro.

Tuve el honor de compartir esa charla con el gran Jesús Delgado del Liceo Francés de Madrid, un autentico Hombre de Rugby de pies a cabeza, un grande del rugby español…

El jueves después de cenar le tocaba a los más grandes, el mensaje era el del sacrificio, el del espíritu necesario para superar las adversidades, y la necesidad de dar siempre el 100 por 100 en cualquier situación de la vida con mucha humildad y espíritu de cuerpo.

Tengo que contar que me ha tocado dar diversas charlas en clubes y a diferentes grupos humanos junto a grandes personas, pero la del último jueves fue especial y emocionante al límite de las lágrimas.

Luego de mi exposición le toco el turno a un monstruo del rugby y del amor interminable, el gran Marcelo Chorny de Mar del Plata, fueron 5 minutos intensos de mensaje referido a la superación de la adversidad, a la superación de un tipo como el, recién comenzando a recuperarse de un cáncer de garganta por el cual a sus 50 años tuvo que aprender a hablar aún, sin tener ni una sola cuerda vocal…

Marcelito, inmensamente ejemplar…

El aplauso final de los chicos con lagrimas en los ojos fue algo tan sentido e incomparable que podíamos haber estado una hora aplaudiendo y nadie se hubiese inmutado, un emocionado Mario Copetti se ocupaba del cierre y del reconocimiento al gran Marcelo, había que ir a descansar, a partir de la mañana siguiente llegaban los tres entrenamientos mas duros y lindos, plasmando en el campo todo lo trabajado en la semana…

Igual los chicos seguían con sus bromas y asaltos a las habitaciones, una muestra mas de que el rugby tiene tiempo y lugar para la seriedad, el compromiso, pero sobre todo para la diversión con los amigos.

El viernes por la tarde y el sábado por la mañana fue el momento de los partidos bajo el arbitraje del Titho Donadío, otro grande, y nuevamente a pesar del cansancio, el duro régimen de horarios y porque no las trasnochadas, tod@s los jugadores, chicos y grandes, la rompieron toda…

Allí se vio la superación de los que estaban un paso atrás y la consolidación de los más líderes.

En las gradas los padres aplaudían cada jugada y admiraban lo que habían crecido sus hijos, igualmente les toco esperar a que se ducharan los chic@s e hiciéramos la última comida especial, esta se salía de la dieta del Alex pero est@s monstruos se la habian ganado.

Aquí me toco vivir algo que no había visto nunca en mis anteriores campus, los chicos no querían irse, incluso los más chicos, se despedían efusivamente con sus amig@s de Valencia, de Valladolid, de Cádiz, de Madrid, de Barcelona y de Galicia, con ganas de repetir y verse pronto, y así lo demostraban en cada sentido abrazo de despedida.

Llega el momento del análisis del Campus y la situación actual, creo que fuimos atrevidos en la propuesta pero honrados en el método utilizado, cumplimos en todo lo que se nos exigió, y los chicos junto a nosotros pudieron salir de una realidad incierta aunque sea solo por una semana, la vuelta a la realidad será dura seguramente, pero demostramos que así se puede, que podemos lograr aunque sea por un instante que todo sea mejor, nuestra herramienta es el rugby y lo usamos con honradez, con pasión y con mucho, mucho amor…

Así que recuerden…

Si todos juntos…

Seguimos luchando…

Seguimos buscando puntos de encuentro…

Seguimos viviendo…

Siempre, siempre…

Todo solo puede ser mejor…

Por todo esto, gracias totales a los 80 chicos y chicas que, durante una semana, lo dieron todo siempre…

Gracias totales a los padres y madres por confiar en nosotros y dejarnos lo que mas queremos de la vida, nuestros hijos e hijas…

A mis colegas, Mario y Sergio Copetti, Marcelo y Juan Pablo Chorny, Jesús Delgado, Suso Victoria, Alex Casajuana, Agustín Pacheco, Alan Sanillo, Emiliano Calle, Trampo Murillo, Titho Donadío, Mateo Gastaldi, Marcos Flores, Miguelón Centi, Lucian Iova y Xavi Agramunt.

Y por último a los enormes Fina y Pep del Hotel Berga Park

¡¡¡GRACIAS POR DARME TANTO!!!

¡¡¡QUE VIVA EL RUGBY!!!

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