El campo de los sueños.

Dentro del panorama actual con una actividad deportiva nacional e internacional totalmente nula, las noticias del rugby son escasas y se refieren casi en su totalidad a las altas esferas que manejan nuestro querido deporte, algo muy lejano que no me transmite interés alguno.

Igualmente hace un par de semanas atrás hubo una noticia que me toco en lo afectivo de dos maneras completamente diferentes, una positiva, sabiendo que en los próximos meses tendremos un nuevo campo de rugby de última generación en el panorama catalán y español, algo realmente maravilloso y esperanzador.

Y la otra completamente negativa, la despedida definitiva del querido campo de Santa Barbara, el campo de rugby del RC. Sitges, o como lo llamábamos cariñosamente, de acuerdo con las épocas que lo hubiéramos disfrutado…

El Campus Arena o también llamado, el Cementerio de elefantes, apodo robado al estadio de futbol de un Club muy pequeño de Argentina donde perdían todos los equipos poderosos, horrible recuerdo para muchos favoritos…

Y el ultimo que sumé en el mismo momento que me daban la noticia…

El campo de los sueños…

El lugar donde empieza todo…

Y si, ahí empezaron muchos sueños de gente que ya no está, y muchos más que la siguen luchando, que verán su deseo cumplido con el flamante campo nuevo, pero también sabiendo que nada volverá a ser lo mismo.

Las imágenes que me llegan del campo son innumerables, algunas increíbles, otras memorables y alguna que queda solamente para la cabeza de los que las disfrutamos y que no podemos compartir debido a la censura propia de situaciones tan risueñas y divertidas como absurdas, y como diría algún sabio veterano, “todo queda en el campo…”

Y mientras escribo esta historia me van llegando los flashes vividos como entrenador y ahora también como padre orgulloso, en ellos siempre hay felicidad y pasión, amor por el Club, jugando y entrenando en las peores condiciones, un plus que pocos equipos deportivos tienen, orgullosos de representar algo que por mínimo que sea, significa el esfuerzo de mucha gente que se dejo la vida para obtener algo tan importante.

Y ahí me llegan las imágenes…

Ganando partidos importantes en el ultimo minuto con el campo lleno de gente enfervorizada y orgullosa del momento…

Recibiendo bien entrada la madrugada con una barbacoa, a los campeones de España recién llegados desde Valladolid…

Comenzando a entrenar cada sábado a la mañana a mujeres de entre 15 y 60 años, y el mismo año recibir a un equipo holandés y montar un tercer tiempo inolvidable, para finalmente inscribirnos y disfrutar nuestro seven playa con un equipo femenino sub 18, el prologo a todo lo que vino después…

Visitar el campo con clubes diferentes, y que al finalizar el partido, sea cual sea el resultado, ver la silueta del Gran Presidente del Sitges ingresando al campo con una cerveza para convidar al entrenador visitante…

Recibir a clubes y jugadores importantes de todo el mundo, y que nunca se olviden como los atendieron en ese viejo campo de arena con cuatro contenedores oxidados, y todo el cariño posible…

Que muchos años después, algún contrincante importante se recuerde el silencio que invadió ese lugar en la previa y en el momento de su patada decisiva para ganar un partido, lamentablemente algo cada día más difícil de conseguir aún en los países más tradicionales del rugby mundial…

 Ver esa conocida rotonda de entrada a la hermosa Sitges, abarrotada de madres y padres despidiendo o recibiendo a sus hij@s luego de un partido importante, y si era con un espectacular asado, mucho mejor…

Y las imágenes se transforman en nombres, el Presi Alberto inigualable, el Toni Molina inmortal en cada rincón del viejo Club, entrenador@s que están siempre para lo que sea y mucho más…

Humbert, Juan Carlos, Mateo, David, Pedro, Magda, Stephane, Susan, Camilo, Marek y tantos muchos otr@s más…

Que decir de los pendejos que se ponen la camiseta cada sábado, la Rata, Chepita, Joaco, el Marc, Fede, Arnau y Víctor, junto a los Isaac, Alberto, Oscar y los siempre incombustibles Pere y Alex, enormes siempre dispuestos y disponibles…

Eso es todo lo que nos deja Santa Barbara, todo lo que podemos desear y todo de lo que podamos presumir, lo negativo que quede fuera, esa es la historia del viejo campo de arena…

Esa es la historia que se comenzará a escribir en el nuevo campo que lo reemplazará en septiembre y que se convertirá en un nuevo renacimiento…

Un renacimiento físico como lugar, pero con el mismo espíritu indestructible de Santa Barbara como Club…

Que así sea…

En el nuevo Campo de los Sueños…

Una vez más…

Volviendo a empezar…

Gracias a tod@s…

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