La caída…

Voy caminando y pum…

Me caigo…

Vuelvo a levantarme y de nuevo…

Vuelvo a caer…

A lo lejos veo una luz y trato de llegar hacia ella…

Vuelvo a caer derrumbado por ese ruido sordo y seco…

Ahora ya no veo la luz, ya no veo nada…

La luz se apagó…

Pero vuelvo a despertar, abro los ojos, estoy consciente…

Veo un techo de paja…

Estoy en el vestuario del viejo quincho del Club antes del incendio…

Escucho una voz que me pregunta si me acuerdo de algo…

Pero no puedo abrir la boca, no emito sonido…

La voz vuelve y me dice…

“…Pache tranquilo, esta todo bien, solo fue un golpe…”

Y vuelvo a cerrar los ojos, pero esta vez tranquilo…

La voz me transmite paz…

Y vuelvo a despertar bajo una pequeña palmera…

El cálido sol del invierno barcelonés me suaviza la cara…

Escucho risas y el bote de un balón…

Son niños jugando con un gato poco arisco y muy divertido…

Estoy en mi lugar…

¿Pero que me ha pasado?

Le pregunto al teclado del portátil…

Y el me responde enseguida…

¿Te acuerdas de ese golpe artero contra el CASI en la cancha 1 allá por el 86’?

Tu primera conmoción, esa que nunca te olvidas porque no te acuerdas de nada de lo sucedido…

Te volvió a pasar, pero muchas veces seguidas…

Cada caída era un golpe sucio y por la espalda…

Pero no eran a ti a quien golpeaban…

Eran a todos…

Nos hacen daño continuamente, pero no podemos doblegarnos…

¿Pudiste ver algo?

Me pregunta el teclado…

Creo que sí, le respondo…

Vi sombras pateando algo en el suelo…

Vi gente murmurando ocultos en la oscuridad del engaño…

Vi gente escribiendo en una mesa con maletas de dinero sucio debajo…

Vi gente con dos caras hablándole a una cámara con los bolsillos llenos de monedas de oro…

Vi gente manchando con sangre una pelota ovalada entre risas y gritos guturales…

Pero lo peor de todo…

Vi gente buena callada y mirando todo lo que pasaba sin hacer absolutamente nada…

Ahora me acuerdo…

Eso es lo que más me dolió…

¿Y porque no lo contas?

Me induce el teclado…

La palmera y el gato asientan con la cabeza…

El sol va bajando lentamente calentándome las mejillas

Los niños siguen jugando…

A lo lejos la luz va creciendo sobre las sombras…

Se acercan dos siluetas altas con espalda ancha…

La luz aumenta…

Se escuchan risas conocidas…

La luz se agiganta…

Percibo alegría y felicidad…

Hay esperanza…

Queda mucha esperanza…

No la decepcionemos…

No los defraudemos…

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