100 años de nuestro Lugar de pertenencia.

“No me gusta perder nunca, pero siempre intento aprender de la derrota…”

Juan “Manasa” Fernández Miranda

Esta frase que le escuche un día al Mono, me marco mucho últimamente y la transforme en otra adaptada a mi día a día, aunque represente básicamente lo mismo…

“A veces se gana, a veces se aprende…”

Cuanto tiene que ver en la historia de nuestro Hermoso y Centenario Club esta frase…

Y llevándolo a lo personal…

Cuanto tiene que ver en nuestro crecimiento como personas de bien…

Muchos dicen que estamos locos y seguramente tengan razón, pero cuanta importancia tuvo a lo largo de nuestras vidas el hecho de aprender de las derrotas, de la adversidad y de todas las patadas en el culo que nos comimos alguna vez a lo largo de nuestra historia como Club y porque no como individuos, todo está relacionado…

Ayer fue un Hermoso día viendo los recuerdos e historias de Torcuato que colgaba la gente desde todos los lugares del mundo, desde cada rincón del planeta…
Cada uno expresaba con imágenes y comentarios lo que representa su vida bajo los colores celeste y amarillo…

Este es mi pequeño aporte…

El día que se me cumplieron todos los sueños…

El debut en primera allá por el año 1984 frente al Cardenal Newman en Hindú…
Eran 3 finales que había que ganar para salvarse del terrible primer descenso…
Mi año había sido bastante particular con muchos claroscuros en la Menores de 19 de Caleque y Hugo Padlock , clasificábamos con los mejores pero en el último minuto del último partido de clasificación me rompía los meniscos de la pierna derecha…
Que desgracia…
No solo me perdía jugar contra los mejores, sino que también se me complicaba mi presencia en el Sudamericano con un equipazo de los Pumitas, además de una gira a Sudáfrica invitado por los amigos de Alumni, en síntesis…

Me quería matar…
Eran épocas de mucha incertidumbre, la frustración, la adolescencia a pleno, terminaba la Secundaria…

Que carajo quería hacer con mi vida?
El pobre de Caleque empujándome a ver a los especialistas de rodilla, llevándome a los entrenamientos del Seleccionado bajo la lluvia, y yo sin tan siquiera agradecer, era un tremendo pelotudo…
Pero un día a comienzos de la primavera volvía a los campos, arrancaba en un hermoso Equipo “B” con el Coque al frente y con fenómenos como Gorito, Jochepo, el gordo Migua y tantos amigotes divertidos, que placer y orgullo jugar junto a ellos…
A la semana volvía con el “A”, falto de ritmo, enojado conmigo mismo y con el cabello por la cintura, regreso patético si los había…
Pero al jueves siguiente la historia y mi vida comenzaba a cambiar…
Ya estábamos terminando el entrenamiento de los juveniles cuando un extasiado pero siempre solemne Caleque Firpo se me acercaba y me decía…
Ándate con Tito, el sábado jugas en la primera…
Nunca me voy a olvidar ese momento…
Cancha 2, casi en las 22 opuestas al viejo quincho, comencé a trotar hacia a las otras 22 donde arrancaba la primera…
Fue como atravesar el Océano Atlántico en kayak para la cabeza de un pendejo de 18 años…
Los veía tan lejos…
Era como Tom Hanks en el soldado Ryan, no escuchaba nada como si un obús alemán me hubiese caído al lado en el desembarco en Normandía…
Tito me decía algo pero yo no lo escuchaba, solo sentía su palmada en el culo y la mirada de confianza plena en su pollito recién nacido, era un empujón a la realidad…
Y ahí me metía, rodeado de unos monstruos inimaginables arrancaba un entre pase vertiginoso cruzando el campo hasta que la bomba explotaba…
Producto de la mezcla de torpeza y ansiedad lógicas a mis escasos 18 añitos, le metía una zancadilla tremenda a un Perro Brenna que entre algodones buscaba subsistir a las tres finales que se nos venían encima…
Pero que haces pendejo pelotudo!!!

Me gritaba un diplomático Jaime Sartori con el sonido ambiental de los gruñidos del Gurka Diviesti…
Inmediatamente el increíble Perrito se levantaba, me agarraba del cuello y me decía al oído…, tranquilo Pache que todo saldrá bien…
Cuantos ídolos y buenas personas nos regaló Torcuato…
Terminaba el entrenamiento y había reunión en el vestuario, yo seguía sin entender ni escuchar nada…
Hablaban Tito y el Gran Capitán Juan Pablo Piccardo, un extraterrestre, como si Messi y Maradona hubieran nacido al mismo tiempo, con la diferencia que a el le toco convivir con Hugo Porta en los Pumas de los 80′, yo lo miraba y no podía creer que estuviese allí en ese momento increíble.
Acababa la charla y nos íbamos a duchar pero justo en ese momento siento que alguien me coge mi larga cabellera y me dice…

“el sábado no pensaras jugar con este pelito, no?”
Era Joui Piccardo, otro histórico de Torcuato, fue mi entrenador llevándome de gira a Tucumán con los más grandes cuando comenzaba a mostrar maneras, todavía sigo temblando acordándome de sus palabras…
Lo cierto es que no se quién me llevo de vuelta a casa tan tarde, ya estaban todos durmiendo en la vieja casa de Florida, no sé si tenía apetito aunque lo único que me acuerdo es que busque unas tijeras y me corte toda la tremenda melena, obviamente mi pobre vieja estaba despierta y al ver lo que estaba haciendo en el baño casi me mata con esos brazos de Mamma italiana sobreprotectora y visceral.
Estoy seguro que no dormí hasta el sábado, arranque temprano en el viejo 203 que paraba en la esquina de mi casa y me llevaba hasta Torcuato…
Tenía todo preparado en el bolso desde el viernes a la mañana, camiseta, pantalones, medias y botines, no había protecciones solo una venda para la rodilla, ni hablar del bucal…, así nos quedo la boca…
Llegaba a Torcuato con tiempo, dejaba el bolso por primera vez en mi historia en el vestuario nro. 1 bajo la atenta mirada de admiración del gran Luisito, nuestro protector y rueda de auxilio.
Me sentía poderoso, incluso relajado durante la comida con el resto del equipo, estaba todo bien…
Estaba todo bien? 
No.
Como estas de tapones Pacheco? 
Me pregunta un punzante Gurka…
Tenía todo preparado?
No.

Hacia dos días que llovía sin parar en todo el Gran Buenos Aires…
Faltaba lo esencial para un delantero, tapones altos para un día de lluvia, me quería matar!!! Que hago???
Estaba pálido, me faltaba el aire, hasta que me cruzo con mi Ángel de la Guarda, el gran Ricky Wagner que me dice al ver mi cara desencajada…
Necesitas algo Pache???
Y ahí estaban, en una cajita de plástico reluciente…
16 tapones de 21 mm nuevos…
Cuantas cenas le debo al Gordo Ricky???
Otro grande de Torcuato!!!
A partir de ahí la historia ya conocida y la que no, comenzó la remontada con un triunfo inolvidable en mi debut del que no me acuerdo nada, salvo que me metieron en una centrifugadora infernal cayendo por un acantilado eterno de 80 minutos…
No me acuerdo si toque la pelota, si metí algún buen tackle, lo único que recuerdo es que estaba sentado en el vestuario y la gente me agarraba la mano y me tocaban el hombro, aunque no sentía ninguna de las dos extremidades, ni el resto de mi cuerpo…

Que cosa más hermosa…
No se cuántos leerán esto, pero se que muchos al hacerlo recordaran su primera vez en la primera de su Club, o tan solo en la Menores de 15, o quizás en un solitario partido de veteranos…
Esta es mi historia y mi recuerdo de una semana inolvidable…
Esa noche dormí por primera vez en tres días, pero al despertarme el domingo a la mañana con el aroma de las medialunas de jamón y queso que me hacia mi vieja, no solo me esperaba ese manjar en la mesa de la cocina, bajo la taza de té con leche caliente mi viejo me había dejado uno de los 10 periódicos de La Nación que había comprado ese domingo para repartir con Familia y amigos…
Aun hoy guardo el sobre que encontré en la mesita de luz de mi viejo la noche que se durmió eternamente, en ese viejo sobre papel madera se ocupó de guardar todos los recortes de cada periódico y revista donde se publicaba algo sobre mi…

Creo que en la vida hay diferentes tipos de felicidad…

El primer beso, nuestra boda, el nacimiento de los hijos, graduarte en una carrera, lograr el trabajo deseado, etc.

Es difícil de valorar ese sentimiento en las diferentes situaciones de la vida…

Lo único que les puedo asegurar que esa tarde de septiembre en Torcuato, fui un tipo realmente feliz…

Por todo esto en este momento tan especial, solo puedo pensar en…

Cuanta emoción nos regalan nuestros Clubes…
Cuantos momentos nos brinda nuestro deporte…
Disfrutemos todo lo que tenemos…
Disfrutemos todo lo que dimos…
Que esta locura no se detenga…

FELICES 100 AÑOS HINDU CLUB DE DON TORCUATO!!!

GRACIAS POR DARNOS TANTO TORCUATO QUERIDO!!!

RAN CHIN PUM!!!

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