El prologo a un ciclo memorable. (1ra. parte)

Luego de esa Gira Inolvidable junto a todos mis amigos, tocaba volver a la dura realidad del descenso del año anterior después de muchos años de andadura en la 1ra. División, había que intentar el regreso, con el agravante de que el Torneo se jugaba en dos fases, una de Clasificación y otra con los últimos de la 1ra. para saber quien quedaba, un desafió durísimo y con la máxima tensión.

Junto con los que llevábamos algunos años en 1ra, como el caso del Peruano, Tato y quien escribe, Tito Fernández sumaba algunos de los integrantes de aquel Equipo que había viajado a Europa, con el aporte de los experimentados como Juampi Piccardo, el Perro Brenna o el Gurka Diviesti, completábamos una rueda clasificatoria casi perfecta, que nos colocaba como favoritos para ascender. Enfrente nada menos que el Biei mas duro de la historia, San Cirano comandado por el Mono Visca, Avena y el durísimo Botto, y un Equipo que históricamente siempre se nos atraganto, Los Tilos de los hermanos Mendy, Tuculet y si mi memoria no me falla, una áspera 2da. línea integrada por los hermanos Méndez.

Las derrotas contra Biei, Los Tilos y San Cirano, nos condenaron a otro año mas en el infierno, el partido contra la gente de Villa Celina fue tenso antes, durante y después del match, incluso alguna que otra provocación fuera de lugar, termino con una pequeña invasión al campo, gresca incluida, por suerte personas coherentes de ambos Clubes evitaron que la cosa fuera a más, y como debe ser, el tercer tiempo nos reunió en el quincho para saborear una cervecita todos juntos.

El noche del viernes previo al partido, como la mayoría de la gente en aquel año 87’, disfrutaba de una buena sobremesa con mis viejos, en compañía del Inolvidable Negro Olmedo. En el televisor, las imágenes del “No toca botón” nos partían de risa con las ocurrencias de Olmedo y Portales, y de paso nos ratoneábamos con la Salomón, Brodsky y Silvia Pérez. Hasta ahí, todo normal, pero si mal no recuerdo, en uno de los gags junto a Javier Portales, en una de sus tantas improvisaciones, el malogrado cómico les deseaba suerte y muchos saludos para la gente de San Cirano, que había acabado toda la ronda clasificatoria sin ganar un solo partido en primera. Pucha! Cagamos! Pensé para mis adentros, justo tenia que ser este viernes antes de jugar contra nosotros que cambiara la racha de los de Villa Celina. Y así fue, ese partido fue el comienzo de una racha que los mantuvo en primera durante mucho tiempo más.

Hablando con un amigo de Cirano en el tercer tiempo, me contaba que fue un jugador del plantel que se encontró con el Negro Olmedo, en una de sus interminables noches porteñas, y al comentarle la situación de su Equipo, el Negro sin dudarlo le dijo:

 –Quédate tranquilo pibe, que el viernes me invento un saludo en directo y no perdés más!- 

Y así fue, no perdieron más, al poco tiempo Olmedo nos dejaba, intentando aferrarse a la vida tanto como a la fría baranda de ese balcón, en las alturas de La Feliz.

Al siguiente año, logramos el objetivo, fue un camino largo y duro, pero con una delantera muy fuerte y con gente de nivel internacional como Sandrino, Juan Pablo, Jaime Sartori y el bueno de Emilito, partido a partido fuimos logrando el objetivo. En ese Equipo ya despuntaba un joven Martín Grotte, un jugador con unas características físicas increíbles aparte de ser un ejemplo como compañero y como hombre de rugby. Todo ese conjunto de cualidades lo llevaron a integrar cantidad de Selecciones, así como viajar con Los Pumas a Sudáfrica en el año 94’, comenzó muy joven sufriendo duros descensos, pero fue fundamental en la consecución de los dos 1ros. Campeonatos de la gente de Torcuato.

El año 89’, se intuía que podía ser importante tanto para la primera como para el Club en general, comenzábamos a cosechar lo sembrado en los últimos años, y ese año varios juveniles subían para reforzarnos, Gonza y el Bebe Amaya se sumaban al Ruso Mateucci, que había sido importante el año anterior, por tanto las expectativas eran grandes.

Nada mas alejado de la realidad, la desgracia se cebo con Torcuato, el incendio del quincho no solo destruyo el edificio y los vestuarios, sino que se llevo con el, la historia de un Club en forma de imágenes, camisetas, recuerdos…, si era duro llegar caminando y muchas cuadras antes ver la gran humareda que presagiaba lo peor, los rostros y los ojos llorosos de los mas grandes nos transmitían un dolor inmenso, imposible de describir.

Como nos enseñan las leyes de nuestro deporte, había que seguir para adelante…, y seguimos, jugábamos de local en la cancha de Biei hasta que se asegurara toda la zona del siniestro.

En nuestro regreso a primera habíamos perdido ajustadamente contra el Puey de Parodi, el Negro Scosceria y Schiavio en su campo de Boulogne, nos tocaba recibir al Belgrano de Luis Rodríguez, Tecca y Tramezzani, era domingo y no paraba de llover…

Si el año comenzaba con desgracias a nivel Club, me tocaba recibir mi parte, y faltando 20 minutos para el final, mientras disputaba una pelota en un ruck, toda la humanidad de Sandro Iacchetti impacta sobre mi pierna de apoyo y un dolor agudo me vaticina lo peor. Pensé que me habían arrancado la pierna, entra el Doc para atenderme, se acerca Juan Pablo y me pregunta si estaba para seguir, el frío , la lluvia y la necesidad de no pensar en que algo grave pasaba, me empujan a seguir. No se como pude terminar el partido, pero una vez que me senté en los húmedos bancos de madera, sabia que la Temporada se había acabado para mi.

La historia de Hindú en primera continuo ese año y al año siguiente, pero entre medio hubo situaciones confusas, algunos distanciamientos y hasta episodios sombríos. Es como si el humo del incendio del quincho hubiera oscurecido nuestro presente, necesitábamos limpiar el aire y buscar un cambio.

Mientras tanto, desde abajo, ese cambio comenzaba a abrirse paso…

El año 91’ comenzaba con algunos cambios importantes, algunos colgaban los botines, otros retornábamos y muchas caras jóvenes e ilusionadas iluminaban cada entreno en la calurosa pretemporada, con sus interminables carreras a través del Golf.

La dupla técnica la conformaban dos personajes muy queridos en Torcuato, la Pereza Larre y el Negrito Torres, a pesar del corazón que le pusieron en toda la Temporada, fuimos muy irregulares y aunque luchamos hasta el final, finalmente este joven Equipo retornaba a 2da. División después de tres años complicados.

Hubo algunos nombres propios que serian importantes en los momentos de gloria que vendrían por delante, el Capitán Gonzalo Amaya, fue forjando su carácter en ese año complicado, ya contábamos con Nico Fernández como joven conductor, y además del Pato Noriega, Ramiro Amaya debutaba ese año con el 1er. Equipo.

Un episodio amargo, fue la grave lesión de Chicho Matheu a comienzos de la temporada, en su mejor momento sufríamos la baja de un jugador muy desequilibrante y con un futuro muy prometedor por delante.

Seguramente hay muchos nombres que muchos de Uds. nunca han escuchado y que en menor o mayor medida, son parte de la historia de Torcuato, ya sea por su calidad humana como pueden ser Facundo Serrano o Chita García Cavalli, o porque a esta le sumaban unas cualidades técnicas envidiables, Juan Mourin y José Valeros son dos claros ejemplos.

La pretemporada del siguiente año, nos sumaba mas nombres con estas características, el mosquito Piran y Fede Aschero llegaban al Club para reforzarlo humana y deportivamente, junto a ellos Bruno Finiello y Juan Ostiglia subían desde los Juveniles y la experiencia de Emilito Domínguez, el Bebe Amaya y Marcos Casani completaban un plantel que varios partidos antes del final de la Liga regular ya había logrado el ansiado ascenso a 1ra. División.

Ese año 92’ significaba el regreso de Tito Fernández como Entrenador, junto a el Carlitos Suárez y Roberto Chagra como preparador físico, comenzábamos a intentar un juego basado en el apoyo y la continuidad del juego mediante pases, era el momento de crear una identidad de Equipo y de Club, era el momento de solidificar las bases para el comienzo de un ciclo…

Pues bien, que mejor manera de hacerlo, que irnos de Gira a Europa, eran tiempos complicados para todos, en mi caso, la enfermedad de mi Padre priorizaba la necesidad de disfrutarlo, lo poco que le quedaba por delante, sin embargo su entereza, la de mi Madre y la de mi actual Esposa, me daba la posibilidad de desconectarme y poder preparar la Gira de los Juveniles junto al Rata, Bochita y al Tío Comotto, además de quedarme a entrenar con los que viajarían a Europa con el plantel Superior.

Tenia muy claro que viajar con alguno de los Equipos era imposible, aunque internamente sabia que los días de mi Viejo estaban contados.

Una calurosa tarde de Enero mi Viejo nos dejaba, el día anterior a la salida de los juveniles, fue un día larguísimo donde el cariño de todo en Club, sorprendía a mi Familia por tanta presencia de jóvenes durante el velatorio.

Al otro día y luego del entierro, la complicidad de mi inmensa compañera con veintipocos, me respaldaba en una carrera alocada para despedir a la Delegación Juvenil que viajaba a Europa, el Negro Cayupi, Martín Poderti o Pablito Dip, se sorprendían al verme tan entero luego del palo que había recibido, pero es que el orgullo de ver cumplido su sueño, me daba el aire necesario para seguir yendo hacia adelante.

Unos días después, en medio del sentimiento de vacío que solo te puede producir la perdida de un Padre, al acabar el entreno con los que viajarían a Europa, recibo una noticia, que puede que me marcase en mi historia como hombre de rugby, mas allá de triunfos o derrotas, sentía el verdadero reflejo de lo que significa ser parte de este Deporte y sobre todo, ser parte del Hindú de Don Torcuato.

Camino al vestuario, el bueno de Emilito, me comunicaba que  todos los integrantes del Plantel, habían decidido que tenia que viajar con el Equipo, que entre todos se ocuparían del coste de mi viaje, y que aunque no aceptara, ya estaba decidido y seria parte de la delegación que volaría desde Ezeiza hacia el Aeropuerto de Heathrow en el próximo mes de Febrero.

Fue una mezcla de sensaciones inexplicables, la tristeza de la perdida, la alegría de ser parte de una historia, el miedo a dejar a los seres queridos en momentos difíciles y sobre todo el agradecimiento a un grupo de gente que siempre tendrán un lugar muy importante en el pecho de este segunda línea.

Actualmente en mi casa de Barcelona, en mi despacho, con la play y el portátil como figuras preponderantes, si aquí donde estoy sentado, el mismo lugar donde conjugo tantas frases sin sentido para algunos, pero con tantos valores para la mayoría, tengo un tablero con fotos que no me dejan mentir.

Están mis hijos, mi hermano, mis viejos, el Chateau, Gorito, Rosita, el Negro Esteban, el Gordo Gastaldi…, Cardiff, Tucumán, Paris, Londres, etc.

Pero hay una foto que no solo enmarca dicho tablero de corcho, sino que resalta la inmensidad del rugby y de mi querido Torcuato, es la imagen de todos los que viajamos a Europa en esa Gira, con el agregado de toda la gente que estaba en el Club ese sábado estival, los veo a todos y son muchísimos nombres, hombres, mujeres, esposas, hijos, abuelos con un significado de unidad extraordinario.

Badino, Domínguez, Degrossi, Ferrario, Fernández, Mourin, Padlock, Fernández Miranda, Sola, Ostiglia…, que imagen, que orgullo, recuerden y disfruten, cada momento, cada minuto bajo el celeste cielo de Torcuato.

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