Como comienza esta locura…(2da. parte)

El año 79’, transcurrió entre las jodas y las burlas de los mayores, igual me las bancaba, pero la marcha iba por dentro, hasta tenia que soportar que me robaran la comida, con lo que le costaba a mis pobre viejos.

De todas maneras estaba haciendo lo que me gustaba y poco a poco me iba soltando un poco más, algo dentro mío me pedía salir, todavía faltaba tiempo y la gente que lograría el cambio no había entrado en mi vida, aún.

Además de los amigos de la infancia, como el inseparable Richard, se me iban sumando otros que serían importantes en mi vida, el Chino Ray, el Momo Guitart, el Chuli García y el cabezón o más conocido lápiz Álvarez de Biei.

Este último, sobre final de año, me convence para ir a probar a Biei, si mal no recuerdo entrenamos un sábado por la mañana, y al siguiente, era el 1er. Partido.

Estamos hablando de sexta división, y en esa época ya comenzaban a aparecer nombres importantes, Cachito Urbano y el Buchón Peretti, figuras relevantes en el Biei de los 90’ y también de los seleccionados.

1er. Partido de mi vida vestido como jugador de rugby, el rival…, nada menos que Torcuato!

Es increíble, mi primera vez contra todos los que mas adelante, llenarían mi vida de amistad , ahí estaban enfrente mío, con la camiseta antigua de bandas anchas, el Rata Del Mastro, Tato Bartolomé, Chupete Picard Smith y tantos más.

Del partido no recuerdo nada, pero la imagen que me quedo grabada fue la de Tato y el Buchón Peretti, los dos jugando de octavos peleándose durante todo el partido, calentones si los habia!

Comenzaban los convulsionados años 80’, nosotros no nos enterábamos mucho del tema, pero un importante número de argentinos estaba sufriendo los peores años de la dictadura mas salvaje.

Al comienzo del siguiente ciclo lectivo, me reencuentro con el Chuli García, y acepto la invitación para entrenar en Hindú, en ese momento como despreocupado adolescente, nunca podría imaginar la importancia que tendría en mi vida, el hecho de atravesar esa barrera, que separaba a Hindú del resto de Torcuato.

Nos sentaron al costado del mástil, entre la cancha 1 y el viejo quincho de paja, con cierta timidez iba conociendo a mis nuevos compañeros, sobretodo a ese rubio narigón que jodía a todo el mundo.

Era el Rata Del Mastro, no paraba de reírse de todo y de todos…, que ganas de meterle una paliza!

Justo en ese momento irrumpe en escena, otro personaje entrañable, era Marcos Casani, con un gorro coya en la cabeza en pleno mes de Febrero, pero de dónde sacan a esta gente!

Al segundo y sin ningún tipo de reparo frente a tan importante humanidad, el Rata ya le había puesto sobrenombre…, “Peruano”, la leyenda comenzaba.

Fue una húmeda tarde del mes de Febrero, allá por el año 80’, comenzaba a vivir, el momento mas importante de mi vida, ese que marcó mi carácter, mi pasión y mi manera de luchar el día a día.

Pero sobretodo las cosas, más allá de los éxitos y los fracasos, el legado que intentaría dejarles a mis hijos bien grabado, la búsqueda de la integridad como persona, poder mirar a los ojos al que tengo enfrente, sentir que siempre dejé todo por el que estaba al lado, en resumen, solo intentar ser UN BUEN TIPO.

Espero haberlo logrado…

Comenzaba mi andadura en este deporte que tanto nos envuelve, me tocaban de entrenadores, dos tipos fabulosos, Víctor Serrano y el Indio Álvarez, mas adelante me tocaría entrenar a sus hijos, Patineta y el Indiecito, pero en ese momento me costaba enlazar la actitud con la aptitud, era un desastre.

Me toco jugar poco, la verdad tampoco me hacia mucho problema, incluso mi pobre vieja me preguntaba por que tenia la ropa siempre limpia, la solución fue fácil, la ensuciaba mas después del partido, aunque no hubiera jugado, tema solucionado, la pobre no me pregunto mas, pero que carajo estaba haciendo?

Al siguiente año, las motivaciones crecían, primero porque subían los mayores, y tendría más posibilidades para jugar, además me sentía mas seguro físicamente a medida que pasaban los meses, inconscientemente, comenzaba a creer que estaba encontrando mi lugar.

De todas maneras, la mayor motivación llegaría a partir de la figura del Entrenador que me tocaría ese año, cuando lo vi por 1ra. vez no repare mucho en quien era, aunque inmediatamente, un vozarrón inconfundible, nos iría enseñando el camino que tendríamos que comenzar a andar, un verdadero camino de espinas, aunque les aseguro con toda sinceridad…

No lo hubiera cambiado por nada del mundo…

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